El conflicto institucional en el Concejo Deliberante de Tartagal sigue sumando capítulos. El concejal Manuel Moreno, referente de La Libertad Avanza, salió a desmentir declaraciones de ediles oficialistas y denunció graves irregularidades durante la sesión preparatoria del pasado 9 de diciembre, donde su bloque decidió no prestar juramento.
En diálogo con la prensa, Moreno aseguró que la elección de autoridades del Concejo estuvo “viciada desde el inicio” y rechazó que la postura de su espacio haya sido un “capricho político”, como sostuvieron desde el Ejecutivo municipal. “La sesión se dio mal, hubo irregularidades claras y se violó el reglamento interno”, afirmó.

Según explicó, el procedimiento establecido indica que el concejal de mayor edad debía tomar juramento a todos los ediles electos y luego volver a su banca, algo que —según Moreno— no ocurrió. Además, sostuvo que el actual presidente del cuerpo incurrió en una doble votación, lo que, a su criterio, invalida su designación. “Tenemos hoy un presidente mal electo”, remarcó.
Denuncias por sabotaje y presiones políticas
Uno de los puntos más graves de las declaraciones del concejal fue la denuncia de presunto sabotaje durante la sesión preparatoria. Moreno se preguntó públicamente quién ordenó retirar los tapones del medidor de luz del Concejo Deliberante y quién habría provocado un cortocircuito en el edificio. “Eso no fue casual. Fue para generar presión y aprietes sobre concejales que no iban a votar la lista oficial”, aseguró.
En ese marco, adelantó que los cuatro concejales de La Libertad Avanza presentarán denuncias federales individuales por las irregularidades ocurridas. “No se nos permitió prestar juramento pese a haber sido elegidos democráticamente. Eso es gravísimo”, señaló.
Juramento pendiente y parálisis institucional
Moreno también cuestionó que, pese a que el reglamento interno permite tomar juramento en una sesión posterior con la presencia mínima de dos concejales y autoridades administrativas, el presidente del Concejo sigue dilatando la situación con excusas operativas. “Las condiciones están dadas, el personal está, pero no hay voluntad política”, afirmó.
Además, advirtió que el cuerpo legislativo funciona de manera incompleta, lo que pone en riesgo la capacidad de respuesta ante situaciones excepcionales. “No hace falta una catástrofe para convocar a una sesión extraordinaria. Ya hubo antecedentes recientes donde el oficialismo las pidió y se aprobaron”, recordó.
Pedidos de informe y cuentas pendientes
El edil libertario también apuntó contra la gestión anterior del Concejo Deliberante y reclamó explicaciones sobre rendiciones, pagos a proveedores y facturación. “Todavía hay cuentas que no se rindieron y nadie da explicaciones”, dijo, al tiempo que cuestionó el silencio del expresidente del cuerpo.
Moreno rechazó además las acusaciones de haber sido “socios políticos” del oficialismo municipal en gestiones anteriores. “Es falso. Muchos de los pedidos de informe los presenté yo y nunca fueron respondidos”, sostuvo.
Una crisis que impacta en la gente
En el tramo final, el concejal lamentó que la disputa política se dé en un contexto social crítico. “Mientras discutimos estas cosas, hay familias al borde del desalojo, gente que perdió su trabajo, vecinos que vienen a pedir comida. El Concejo debería estar funcionando para dar respuestas reales”, expresó.
Finalmente, reiteró que La Libertad Avanza mantendrá su postura hasta que se respeten las normas y se garantice la representación de los votantes. “Esto no es una pelea personal, es un mensaje político: el Concejo Deliberante tiene que cambiar y funcionar para la gente, no para la rosca”, concluyó.
Redacción: Diario Inclusión.













