La sesión preparatoria del Concejo Deliberante de Tartagal, que normalmente se desarrolla como un trámite protocolar y con acuerdos previos entre los bloques, terminó convirtiéndose en un conflicto político y normativo de alta exposición.
Según explicó el asesor legal del cuerpo, Juan Manuel Martín, esta sesión está regida únicamente por los artículos 31, 32 y 33 del reglamento interno, que organizan la elección temporal del presidente de la preparatoria, el procedimiento de votación y el juramento de los concejales electos.

El funcionamiento habitual supone que los bloques llegan ya con un acuerdo para designar a las autoridades. Pero esta vez no ocurrió: las fuerzas políticas no alcanzaron consenso y el recinto llegó a un punto muerto con varias votaciones consecutivas que finalizaron empatadas.
Martín señaló que la falta de un acuerdo previo entre las bancadas fue el detonante principal del conflicto: “Hubo disidencias entre los distintos frentes y se llegó a esta situación de empate”, afirmó.
Cuántas votaciones hubo realmente y por qué: aclaraciones del asesor
Durante el intercambio surgieron versiones cruzadas sobre la cantidad de votaciones realizadas. Algunas voces sostuvieron que fueron seis en total, pero Martín aclaró que, formalmente, fueron tres votaciones válidas: dos el día anterior y una el día siguiente.
El asesor remarcó que el reglamento exige un procedimiento claro:
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Debate.
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Primera votación.
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Debate nuevamente en caso de empate.
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Segunda votación.
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Si hay un segundo empate, el presidente de la preparatoria puede desempatar.
Esto, explicó Martín, ocurrió exactamente en Tartagal.
El punto central: la aplicación del artículo 31 y el voto de calidad
El artículo 31 establece que el presidente puede votar únicamente en situaciones específicas:
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cuando se trata de mayorías especiales como dos tercios;
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cuando la normativa exige una “mayoría grabada”;
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o cuando se produce un empate, para destrabar la votación.
Martín explicó que muchos concejales desconocen que este artículo también refiere a casos en que algún edil se abstiene o falta, generando una igualdad que impide avanzar.
Para que el voto de calidad pueda usarse debe cumplirse un paso fundamental: el segundo empate tras la reapertura del debate. Según el asesor, ese requisito se cumplió.
Por eso, el presidente de la preparatoria —el concejal de mayor edad, como manda la norma— ejerció el voto de calidad, fundamentó su decisión y definió la elección de autoridades.
El cuarto intermedio: ¿decisión válida o irregularidad?
Otro momento que disparó críticas fue el cuarto intermedio entre una jornada y la siguiente.
Algunos sectores afirmaron que el reglamento no lo permite, pero Martín justificó la medida.
Sostuvo que el propósito fue buscar consenso político, algo que efectivamente se intentó durante las horas de pausa.
Sin embargo, al reanudarse la sesión, esa negociación volvió a fracasar y se pasó a la tercera votación, que nuevamente terminó en empate.
Frente a la imposibilidad de continuar votando indefinidamente, se aplicó el artículo 31 para destrabar la situación y permitir que la institución siguiera funcionando.
Críticas al proceso y la mirada del asesor: “Se trata de interpretaciones jurídicas”
Durante la entrevista, Martín respondió a señalamientos sobre supuestas irregularidades. Indicó que las reglas vigentes permiten interpretaciones y que el asesoramiento legal del Concejo se basa siempre en criterios jurídicos que pueden ser discutidos —como ocurre en cualquier ámbito judicial, donde fallos pueden ser revisados o corregidos por otras instancias—.
Subrayó que no existe mala fe en la interpretación aplicada y que, en este caso, se recurrió al mecanismo previsto en el reglamento interno para resolver un escenario no habitual.
También destacó que esta situación evidenció vacíos normativos y la necesidad de ajustar la Carta Orgánica y el reglamento interno para evitar futuras controversias del mismo tipo.
El trasfondo: institucionalidad en crisis y el impacto en la ciudadanía
Martín reconoció que este tipo de conflictos deteriora la imagen institucional del Concejo Deliberante de Tartagal, un órgano que ya viene atravesando tensiones políticas en los últimos años.
Afirmó que para el ciudadano común, no familiarizado con leyes o procedimientos internos, la situación puede parecer un “artilugio legal”, lo que agrava la percepción pública del cuerpo legislativo.
Recalcó que la mejor salida es dejar establecidos criterios claros y escritos para la preparatoria, especialmente en casos de empate, para que la ciudadanía recupere confianza en los procesos democráticos locales.
Hacia adelante: reforma del reglamento y nuevo criterio para abril
El asesor adelantó que ya se trabaja en reformas de la Carta Orgánica y del reglamento interno.
Propuso que se clarifique expresamente que, ante un empate, el concejal de mayor edad —presidente natural de la preparatoria— debe ejercer el desempate.
Para Martín, este criterio es el más lógico porque no depende de afinidades políticas, sino de una regla institucional preexistente y objetiva.
Además, exhortó a los concejales a trabajar durante el receso administrativo para llegar a la próxima preparatoria, prevista para abril, con un reglamento corregido que garantice una elección ordenada y sin la necesidad de recurrir nuevamente al voto de calidad.
Redacción: Diario Inclusión.













