El Concejo Deliberante de Tartagal vivió una de las sesiones más tensas del año durante el tratamiento del presupuesto 2026 y la ordenanza tarifaria. El debate, previsto para iniciar a las 18 horas, comenzó recién cerca de las 20 y se extendió hasta las 3 de la madrugada. Según relataron los concejales opositores Sergio Jure y Manuel Moreno, esta demora respondió a reuniones previas entre ediles que “se dieron vuelta” en su postura original, lo que alimentó suspicacias y un clima de inquietud interna.
Para la oposición, esa antesala irregular y el horario inusual fueron señales claras de un objetivo político: garantizar la aprobación del presupuesto antes del 10 de diciembre, fecha de asunción de la renovación parcial del Concejo.
Un procedimiento legislativo alterado: primero el presupuesto, después la tarifaria
Uno de los puntos más sensibles fue el orden del tratamiento de los expedientes. Según señalaron Jure y Moreno, el Concejo aprobó primero el presupuesto 2026 y recién después la ordenanza tarifaria, cuando debería ser al revés: la tarifaria determina los ingresos, y el presupuesto no puede proyectarse sin ese cálculo previo.
“Es confuso y absurdo aprobar un presupuesto sin haber definido antes la tarifaria”, remarcaron.
La oposición recordó que todos los concejales habían acordado días antes enviar ambos expedientes a comisión para un análisis más profundo. Sin embargo, durante la sesión ese consenso no se respetó.
En ese contexto, denunciaron que fue el Ejecutivo quien apuró el tratamiento para lograr la aprobación antes del recambio institucional del 10 de diciembre, lo cual —según los concejales— responde a intereses administrativos y financieros pendientes.
Una única modificación y la advertencia sobre falta de mantenimiento urbano
Durante la sesión, solo se introdujo una modificación: retirar fondos de “pautas publicitarias” y asignarlos a la partida de Deportes. Pero para Jure y Moreno este cambio fue meramente simbólico y no abordó los problemas de fondo.
Advirtieron que, aunque hay un incremento en obras e infraestructura, el presupuesto para mantenimiento, iluminación, limpieza y recolección es “ínfimo” y no alcanza para cubrir siquiera los problemas básicos de la ciudad. “Tartagal está oscura y sucia. El presupuesto no contempla soluciones reales”, cuestionaron.
Además, la Unidad Tributaria Municipal —un parámetro clave para el cálculo impositivo— pasará de 217 a 300 pesos, un aumento estimado entre el 36% y el 38%. También incorpora nuevos tributos que incrementarán la carga sobre los contribuyentes.
Aprobación de la ejecución presupuestaria sin conocer el ejercicio anterior
Otro punto que generó polémica fue la aprobación de la ejecución presupuestaria cuando todavía no se habían tratado las rendiciones del tercer trimestre del Ejecutivo Municipal. Según la oposición, esta maniobra implica validar gastos sin conocer su verdadera rendición.
“Es ilógico aprobar un presupuesto nuevo sin saber qué pasó con el ejercicio anterior”, subrayaron.
Este reclamo se suma a los cuestionamientos por la falta de transparencia en el uso de fondos públicos, tanto en el Ejecutivo como en el propio Concejo Deliberante, cuyo presidente está siendo investigado por presuntas irregularidades administrativas y financieras.
La comisión investigadora como trasfondo de la disputa
La sesión se desarrolló en medio de un conflicto institucional por la comisión investigadora que analiza el manejo financiero del presidente del Concejo. Para los opositores, la aceleración del tratamiento presupuestario forma parte de una estrategia para “legitimar los malos manejos” antes de la renovación parcial del cuerpo.
Según Jure y Moreno, el intento de aprobar también las cuentas del ejercicio 2024 y parte del 2025 hubiese significado convalidar prácticas administrativas cuestionadas durante los últimos meses.
Una nueva composición legislativa podría dar marcha atrás
Los concejales destacaron que el recambio del 10 de diciembre dará lugar a una nueva conformación del Concejo, con mayor presencia opositora. Para ellos, la ciudadanía expresó claramente ese mensaje en la elección del 10 de mayo, donde reclamó más controles y más transparencia.
“Una ordenanza modifica a otra. Estamos facultados para revisar la tarifaria y el presupuesto 2026 cuando la nueva composición entre en funciones”, adelantaron.
En consecuencia, el debate sobre el presupuesto no está cerrado: podría ser revisado, modificado y corregido en los próximos meses si la oposición alcanza los votos necesarios.
Redacción: Diario Inclusión.













