La inseguridad vuelve a golpear al comercio local. En menos de un mes, el local Tecnocel, dedicado a la venta y reparación de celulares y accesorios, sufrió nuevamente un robo. En esta ocasión, los delincuentes no solo rompieron la vidriera —que había sido reemplazada hace apenas tres días tras el ataque anterior—, sino que también lograron ingresar y llevarse mercadería.
La propietaria, Vanesa Areco, relató que los ladrones sustrajeron parlantes, auriculares y videojuegos, además de causar cuantiosos daños materiales. “El vidrio cuesta más de 500 mil pesos y recién lo habíamos colocado. Ahora tendremos que volver a empezar con presupuestos y pensar en poner rejas”, explicó, visiblemente afectada.
El robo se produjo pese a la presencia de un sereno, que aseguró no haber escuchado nada durante el hecho. Los delincuentes bajaron la llave de electricidad, lo que dejó fuera de servicio las cámaras de seguridad del local. Una vez más, la dueña depende de la colaboración de vecinos y comerciantes cercanos que tienen cámaras privadas para intentar identificar a los responsables.
Este nuevo episodio se suma a una serie de hechos delictivos que preocupan a la comunidad tartagalense. Comerciantes del centro y barrios periféricos advierten que la ciudad atraviesa una escalada de robos y arrebatos, mientras que las detenciones suelen ser escasas o temporales.
Vecinos consultados señalaron que la inseguridad no solo afecta a los comercios, sino también a las familias, con un aumento de los delitos contra la propiedad. En los últimos meses, se reportaron robos en kioscos, carnicerías, centros vecinales y viviendas particulares, generando una sensación de desprotección generalizada.
Frente a esta situación, diferentes cámaras empresariales y asociaciones de comerciantes piden mayor presencia policial, más patrullajes y la instalación de sistemas de videovigilancia municipales que complementen los esfuerzos privados. “No se puede seguir trabajando con miedo. Necesitamos respuestas urgentes”, expresó uno de los referentes del sector.
La denuncia ya fue radicada, pero hasta el momento no hay detenidos por el hecho. Mientras tanto, Vanesa Areco y otros comerciantes de Tartagal esperan que la Justicia y las fuerzas de seguridad actúen con rapidez para frenar una problemática que crece día a día.
Redacción: Diario Inclusión.













