En un emotivo acto con la presencia del gobernador Gustavo Sáenz y el intendente Franco Hernández Berni, la ciudad rindió homenaje al ícono del folclore argentino. El Chaqueño, visiblemente emocionado, aseguró que este reconocimiento lo une aún más con su tierra y su gente.
En un acto repleto de emoción y sentido comunitario, la Municipalidad de Tartagal hizo un homenaje que quedará para siempre en el corazón del pueblo: una calle de la ciudad fue oficialmente nombrada “Chaqueño Palavecino”, en honor al célebre cantor folclórico local Oscar Esperanza “El Chaqueño” Palavecino.

“Para mí es un gusto y un privilegio inmenso que lleve mi nombre. Es un reconocimiento que me une aún más a mi gente y a mi tierra querida”, expresó el artista visiblemente emocionado durante la inauguración.
Un tributo que viene del alma del pueblo
El acto contó con la presencia del gobernador de la provincia de Salta, Gustavo Sáenz, y el intendente de Tartagal, Franco Hernández Berni, quienes encabezaron el homenaje en un ambiente festivo y cargado de simbolismo.
El intendente Hernández Berni aprovechó la ocasión para agradecer la presencia de las autoridades y de todos los que hicieron posible este gesto, señalando que “me llena de orgullo y emoción a los vecinos de la ciudad norteña”.
Este homenaje se suma a un año cargado de celebraciones institucionales en Tartagal, que recientemente celebró su 101° aniversario con una megaconvención cultural, espectáculos musicales y la inauguración de diversas obras urbanísticas.
El Chaqueño, el niño que nunca se fue
Oscar Esperanza Palavecino nació en el paraje Rancho El Ñato, en el Chaco salteño, y llegó de niño a Tartagal tras la enfermedad de su madre, donde pasó parte de su infancia entre clases y múltiples trabajos, que lo forjaron como un artista con raíces profundas.
Hoy, con más de 40 años de trayectoria, Palavecino es reconocido como un pilar del folclore argentino. En 2024 lanzó su nuevo álbum de estudio “¿Quién me quita lo cantado?”, con el que celebró cuatro décadas de música y anunció una presentación en el Movistar Arena para ese mismo año.

Además, su vínculo con Tartagal es una historia viviente: comparte su música, lleva apoyo solidario —desde frazadas hasta festivales solidarios— y cada 12 de junio, en las celebraciones por el aniversario de la ciudad, sube al escenario para emocionarse junto a su gente.
Un legado tangible y simbólico
El nombramiento de una calle con su nombre no solo es un símbolo de reconocimiento, sino un testimonio palpable del lazo indisoluble entre El Chaqueño y su gente. Es un reflejo de cómo el arte, la memoria y la identidad local pueden entrelazarse en una cuneta, un cartel y el nombre que atraviesa barrios y generaciones.
Y en este contexto urbano, Tartagal vive un proceso de transformación: desde la inauguración de pavimentos, redes de agua y cloacas, hasta iluminación LED y construcción de espacios públicos que mejoran la calidad de vida de cientos de familias.
En síntesis
La inauguración de la calle “Chaqueño Palavecino” en Tartagal es más que un homenaje: es el abrazo del pueblo a su cantor, la dignificación de sus raíces y el símbolo de una identidad que late entre calles asfaltadas e historias compartidas. Porque como él mismo dice, nunca se fue —manifiesta su presencia en cada acorde, en cada palabra, y ahora, también, en cada rincón urbano que llevará su nombre.
Redacción: Diario Inclusión.













