Con la llegada del calor intenso, muchas familias buscan formas económicas y efectivas de refrescar sus hogares sin recurrir al aire acondicionado. Según un artículo publicado por Infobae, existen al menos cuatro métodos caseros que, bien aplicados, pueden transformar un ventilador común en un aliado poderoso contra las altas temperaturas.
Uno de los trucos más populares es colocar un recipiente con hielo o botellas congeladas frente al ventilador. El aire que pasa por el hielo se enfría y genera una brisa más fresca, ideal para dormitorios o espacios pequeños. Este método, simple y económico, puede reducir la sensación térmica varios grados.
Otro recurso eficaz es crear una corriente cruzada. Para ello, se colocan ventiladores enfrentados en extremos opuestos de una habitación, uno apuntando hacia dentro y otro hacia fuera. Esto permite renovar el aire caliente por aire más fresco del exterior, especialmente útil durante la noche.
También se recomienda ubicar los ventiladores cerca del suelo, ya que el aire frío tiende a acumularse en las zonas bajas. Al dirigir el flujo hacia arriba, se distribuye mejor la temperatura en todo el ambiente. Además, si se combinan con cortinas cerradas durante el día, se evita el ingreso del calor solar.
Un cuarto truco consiste en ajustar la dirección de las aspas del ventilador de techo (si se tiene uno). En verano, deben girar en sentido contrario a las agujas del reloj para empujar el aire hacia abajo y generar una sensación de frescura directa.
Estos métodos no solo ayudan a reducir el consumo energético, sino que también permiten mantener ambientes más saludables y ventilados. En tiempos de tarifas elevadas y olas de calor cada vez más frecuentes, la creatividad doméstica se vuelve una herramienta clave para el confort cotidiano.
✍️ Redacción Diario Inclusión










