Dejar el cargador del celular enchufado todo el tiempo es una práctica común en millones de hogares, pero especialistas advierten que puede traer consecuencias negativas tanto para el bolsillo como para la seguridad y el medio ambiente. Cuatro motivos principales explican por qué conviene desconectarlo siempre que no se utilice.
El primero es el gasto de energía. Aunque el consumo individual de cada cargador es mínimo, entre 0,05 y 0,5 vatios por hora, este “consumo fantasma” se acumula. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), puede representar entre el 7 % y el 11 % de la factura eléctrica de un hogar, sumando televisores, routers y otros aparatos en espera.
El segundo problema es el desgaste del cargador. Los componentes internos sufren deterioro al estar expuestos de manera continua a la corriente eléctrica, incluso cuando no están cargando un dispositivo. Esto reduce su vida útil y obliga a reemplazarlo antes de lo previsto, generando más residuos electrónicos.
El tercer riesgo es el sobrecalentamiento. Aunque poco frecuente, existen casos documentados de incendios domésticos provocados por cortocircuitos en cargadores defectuosos o no homologados. Incluso los de buena calidad pueden fallar por defectos de fábrica o subidas de tensión. Por eso, los expertos recomiendan desenchufar siempre el cargador cuando no se use.
El cuarto motivo es el impacto ambiental. La energía desperdiciada por millones de cargadores enchufados aumenta la demanda de electricidad y, en consecuencia, las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Este fenómeno contribuye al calentamiento global y a la crisis climática.
Adoptar la costumbre de desenchufar los cargadores cuando no se utilizan no solo ayuda a prolongar su vida útil, sino que también reduce el gasto energético y la huella de carbono. Además, utilizar regletas con interruptor y evitar cargadores de baja calidad son medidas simples que mejoran la seguridad en el hogar.
En definitiva, lo que parece un hábito inofensivo puede transformarse en un problema económico, técnico y ambiental. La recomendación es clara: desconectar el cargador siempre que no se esté usando es una práctica responsable y beneficiosa.
✍️Redacción Diario Inclusión










