Durante el verano, muchos hogares notan que el refrigerador no enfría como de costumbre y los alimentos pierden frescura más rápido. Esto ocurre porque el aparato debe trabajar con mayor intensidad para mantener la temperatura interna, agravado por la frecuencia con la que se abre la puerta en busca de bebidas frías o comidas.
Una de las claves es optimizar la ubicación y el ambiente de la cocina. Mantener el espacio cerrado y en penumbra durante las horas de mayor insolación ayuda a reducir la temperatura ambiente y facilita la labor del equipo. En viviendas con aire acondicionado, dejar la puerta de la cocina abierta puede favorecer el enfriamiento general.
Otro consejo es mantener el refrigerador lo más lleno posible. Los alimentos y bebidas almacenados ayudan a conservar el frío y reducen la pérdida de temperatura al abrir la puerta. En caso de no tener suficientes productos, se recomienda llenar los espacios vacíos con botellas de agua o latas.

También es importante ajustar la temperatura para el verano. Bajar uno o dos grados los controles del refrigerador y del congelador puede compensar las pérdidas de frío. La temperatura ideal es de 4 a 5 °C para la nevera y entre −16 y −18 °C para el congelador.
El mantenimiento anual es otro factor clave. Limpiar las rejillas traseras o disipadores permite liberar el calor generado y mejorar el rendimiento. Revisar los burletes de la puerta es esencial, ya que un sello en mal estado provoca fugas de aire frío y aumenta el gasto energético.
Además, elegir un refrigerador eficiente puede marcar la diferencia en la factura eléctrica. Según la OCU, este electrodoméstico puede representar hasta el 30% del consumo energético de una vivienda. Los modelos más eficientes consumen alrededor de 500 kWh al año, mientras que los menos eficientes superan los 1.100 kWh.
La etiqueta energética es la referencia principal para identificar la eficiencia de un refrigerador. Los equipos cercanos a la categoría A garantizan menor consumo y menor impacto ambiental, ofreciendo un equilibrio entre capacidad y ahorro.
Con estos cuidados y decisiones de compra, es posible asegurar que el refrigerador enfríe correctamente durante el verano, manteniendo los alimentos frescos y reduciendo tanto el gasto eléctrico como la huella ambiental.
✍️Redacción Diario Inclusión









