La Unión Industrial Argentina (UIA) lanzó un llamado urgente al gobierno de Javier Milei: iniciar una “segunda etapa” económica que contemple infraestructura, inserción internacional inteligente y reformas estructurales. El pedido se dio en el marco de una conferencia marcada por el creciente malestar empresarial ante el boom de importaciones desde China, financiadas con dólares provenientes de Estados Unidos.
El CEO de Techint, Paolo Rocca, fue la voz más resonante del encuentro. “El mundo en el que vivíamos y producíamos ya no existe más”, afirmó, aludiendo al cambio geopolítico que posicionó a China como líder manufacturero global con el 34% de la producción. Rocca reclamó el regreso de la política industrial, incluyendo medidas como administración del comercio, incentivos productivos y hasta una reforma educativa.
Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, evitó mencionar la palabra “industria” en su exposición. Habló de un “boom de crecimiento” que no se refleja en los datos del sector, generando desconcierto entre los empresarios presentes. La UIA insiste en que la estabilización macroeconómica debe dar paso a una etapa de diálogo y planificación productiva.
Rocca advirtió sobre la apertura comercial sin transición: en 2024 se importaron 5.000 heladeras, y en los primeros nueve meses de este año ya suman 87.000. “Apertura racional” fue el concepto más repetido en los pasillos de la conferencia. También se mencionaron la necesidad de una reforma laboral, simplificación tributaria y defensa contra la competencia desleal.
La cuestión cambiaria, sostenida por el respaldo del financista Scott Bessent, fue apenas mencionada. Sin embargo, su impacto es notorio: las importaciones desde China crecieron un 32% interanual en septiembre, mientras que las de EE.UU. solo aumentaron un 7%. Argentina se convirtió en un destino de containers mixtos, con empresarios buscando “importar cualquier cosa”.
Un caso insólito fue la importación de galpones fabriles listos para armar, pese a que existen opciones locales con mejor calidad y asesoramiento. Este fenómeno refleja cómo los incentivos actuales están desalineados con la producción nacional. La feria de Cantón, en China, se llenó de argentinos buscando oportunidades comerciales, aunque muchas veces sin lógica productiva.
El acuerdo marco entre la Casa Blanca y Argentina, conocido horas después de la conferencia, podría ser un intento de EE.UU. por evitar que sus dólares financien al gigante asiático. Mientras tanto, los industriales argentinos siguen esperando señales claras del gobierno para “nivelar la cancha” y evitar una desindustrialización acelerada.
✍️ Redacción Diario Inclusión










