El influencer salteño «Michelo» denunció públicamente que sufre hostigamiento y amanezas de muerte tras apuntar contra el Gobierno provincial y visibilizar problemáticas como la falta de agua.
Rompió el silencio el reconocido influencer y talentoso artista callejero salteño Diego «Michelo» Suárez, luego de haber sido víctima de una persecución sistemática y haber sufrido constantes y graves amenazas desde el Gobierno provincial por sus contenidos virales en los que le mostraba a la comunidad en primera persona el drama de la falta de agua en la provincia y el pésimo servicio de la empresa Aguas del Norte, conformada por un amplio directorio con muchas personas en el cargo que nada resuelven, todos parte del «club de amigos» de Gustavo Sáenz y sus altos funcionarios.
El popular Michelo, quien cuenta con alrededor de 26 millones de seguidores en las redes sociales y en plataformas como Tik Tok, que pasó a convertirse en uno de los tantos enemigos públicos del Gobierno provincial por el mero hecho de contar la realidad de la Provincia, es un joven que, más allá del trabajo que realiza en redes sociales, que requiere tiempo y dedicación a pesar de los prejuicios, está muy comprometido con la realidad y la problemática de los vecinos, teniendo como común denominador el reclamo colectivo de la sociedad por estos tiempos en Salta: la falta del líquido elemento, que representa un problema para casi todos los barrios de la ciudad, desde los más periféricos hasta los residenciales y ni hablar del interior, un derecho de la población que el Gobierno de la Provincia no está garantizando.
Michelo se sumó en este último tiempo a un reclamo encabezado por la vecina salteña Natalia Saravia, quien también sufrió denuncias, hostigamiento, amenazas y persecuciones por parte del Ejecutivo de la Provincia y su empresa alineada Aguas del Norte, a raíz de la decisión de esta ciudadana de realizar por su cuenta, asumiendo los costos y las erogaciones que esto le representaba, mandar a hacer un estudio técnico de las condiciones y la potabilidad del agua que llegaba a su hogar. Como a Diego Suárez, a Natalia también le tocó pagar los duros costos por el mero hecho de alzar la voz.
El faltante del agua, que entre tantas otras cuestiones, este domingo se cobró el incendio devastador de alrededor de 20 locales comerciales en la localidad de Cerrillos, que dejó a 36 familias a la deriva, por la falta de provisión para cargar las autobombas de bomberos, pasa a ser un daño desencadenante de muchos otros males.
Uno de los pilares fundamentales en los que se sostiene una democracia plena es la libertad de expresión, cuando cualquier ciudadano merece y exige ser respetado por plantear una queja y pensar distinto sin ser amenazados, hostigados, agredidos, difamados ni silenciados.
Y si hablamos de hostigamientos, un caso fresco por estos días es el del tiktoker Diego «Michelo» Suárez, quien viene comprometiéndose generando contenidos con cuestiones que deberían involucrarnos a todos, cuando miles de familias no cuentan con el servicio elemental del agua para vivir, denuncian tan necesaria ante tanta obsecuencia y tibieza de funcionarios políticos alineados, oficialitas y «opositores».
Cada vez que aparecen voces disidentes como la de Michelo es cuando afloran y emergen esas amenazas, hostigamientos, mensajes intimidatorios y operaciones perversas de prensa para calumniar e injuriar a quien piense distinto. Esto implica que al Gobierno provincial no le interesa ni la libertad de expresión ni brindarles a los vecinos el derecho constitucional a poder acceder al agua y a los servicios.
«Un día me siguió un auto y en ese momento pensé que podría ser casualidad. Luego me llegaron mensajes intimidatorios, diciéndome ‘Michelo descansá en paz’, y ‘Michelo si seguís hablando sos boleta’. Eso está público en mi Tik Tok. Nunca me llegaron mensaje así en la vida, pensé que era una broma en su momento. Luego, me pasó que la Policía me interceptó en la calle mientras estaba haciendo videos. La gente está conmigo, la idea es hacer videos con los fans, son videos inocentes. Pero ahora me persigue la Policía, me intimidaron, me pidieron que apague las cámaras, me pareció muy extraño todo eso», describió una serie de sucesos intimidatorios que sufrió en la vía pública mientras trabajaba generando contenidos para la gente.
«Intentaron hacerme firmar un papel, esto fue en el Parque Sur, donde me acusaron de violencia de género por un supuesto ataque a una trabajadora del lugar, diciendo que yo la maltraté diciéndole que era una ñoqui que entró por acomodo, cuando eso nunca ocurrió, y yo tengo todo grabado donde puedo probar que no es así. Me difamaron delante de 10 mil personas que estaban en vivo», contó el influencer indignado.
Al respecto, la vecina de barrio Grand Bourg Natalia Saravia, también denunciada y hostigada, en su caso por hacer un estudio técnico del agua que llegaba a su domicilio contratando a un laboratorio privado, contó que cuando subió el primer video, «a las 3 horas tenía cartas documentos de Aguas del Norte. A raíz de esto, nos contactamos y recorrimos los barrios de las zonas norte, sur, este y oeste con Michelo y vimos cómo hay necesidades que no las resuelve Aguas del Norte. Sin embargo, en los videos no se puede tomar dimensión de lo que es el desastre, hay mucha desidia y abandono, no puedo hacer más de 10 kilómetros sin ver pozos de agua rotos», se quejó.
«A mí no me interesa hacer política, solo me dedico a hacer videos y mostrar algo que todos vemos y todos sufrimos», añadió el influencer salteño.










