A medida que se acercan las fiestas, los encuentros sociales se multiplican y la mesa se convierte en protagonista. Sin embargo, los excesos de comida y bebida pueden traer consecuencias inmediatas como indigestión, pesadez y malestar general. La Dra. Liliana Rolón, directora médica de vittal, advierte que la clave está en la moderación y la planificación para evitar que el cuerpo pague las consecuencias de los festejos.
El primer consejo es tomar conciencia de las porciones. Aunque la abundancia y variedad resulten tentadoras, es fundamental respetar la sensación de saciedad. En caso de haber comido de más, la especialista recomienda retomar al día siguiente los hábitos saludables de alimentación, sin recurrir a medidas extremas.
Una estrategia efectiva para controlar el apetito es incluir alimentos con alto poder de saciedad y bajo aporte calórico, como las verduras. Incorporarlas tanto en la entrada como en el plato principal ayuda a equilibrar la ingesta y a mantener una digestión más liviana.
Rolón también desaconseja los ayunos como método de compensación. En lugar de dejar de comer, lo más apropiado es retomar la rutina alimentaria saludable y planificar las comidas de los días posteriores. Además, la hidratación cumple un rol esencial: beber agua de manera constante favorece el proceso digestivo y ayuda al tránsito intestinal.
El consumo de alcohol, tan presente en estas celebraciones, merece especial atención. La especialista recuerda que el etanol altera el sistema nervioso central y puede derivar en intoxicación aguda, con riesgos que van desde el malestar físico hasta accidentes de tránsito. Por ello, insiste en la importancia de designar previamente a un conductor responsable que no consuma bebidas alcohólicas.
Entre las recomendaciones para quienes decidan beber, Rolón sugiere comer antes de hacerlo, alternar las bebidas alcohólicas con agua y evitar combinarlas con otras sustancias. En caso de que alguien haya bebido en exceso, aconseja impedir que maneje, trasladarlo a un lugar seguro y ventilado, colocarlo de costado si se desmaya y acompañarlo siempre, asegurando que se mantenga hidratado.
Las fiestas de fin de año son una oportunidad para celebrar y compartir. Siguiendo estas pautas de prevención y responsabilidad, es posible disfrutar plenamente de los encuentros sin comprometer la salud ni la seguridad. La moderación y el cuidado colectivo son la mejor receta para cerrar el año con bienestar.
✍️ Redacción Diario Inclusión










