En 2021 se cumplieron 25 años del nacimiento de Pokémon y, lejos de tratarse de una franquicia en decadencia, el fenómeno demuestra estar más vivo que nunca. Uno de los pilares de ese negocio —y quizá el más atravesado por la nostalgia— son las cartas coleccionables, que hoy mueven millones de dólares en todo el mundo.
En estos 25 años se vendieron más de 34.100 millones de cartas en 70 países, traducidas a 13 idiomas. Solo en 2020 se comercializaron 3.700 millones, lo que representa más del 10% de todas las ventas históricas, una cifra que da cuenta del boom reciente.
De un videojuego a un imperio global
La historia comenzó en 1996, cuando Satoshi Tajiri, creador de Pokémon y fundador de Game Freak, lanzó junto a Nintendo los videojuegos Pocket Monsters rojo y verde para Game Boy. El éxito fue inmediato y rápidamente se expandió hacia otros formatos: series animadas, merchandising y, poco después, las cartas coleccionables.
En octubre de ese mismo año se desarrolló el Pokémon Trading Card Game, inspirado en el éxito previo de Magic: The Gathering. Las cartas no solo eran objetos de colección: también permitían jugar, organizar torneos y competir en ligas oficiales. Así nació un ecosistema que no paró de crecer.
Para administrar este universo, Nintendo, Game Freak y Creatures Inc. crearon The Pokémon Company, que con el tiempo centralizó el control del negocio a nivel global. En Estados Unidos, la distribución quedó inicialmente en manos de Wizards of the Coast, empresa clave en la expansión internacional hasta 2003.
El fenómeno llega a la Argentina
En el país, las cartas Pokémon desembarcaron en abril del 2000 y en apenas seis o siete meses generaron ventas superiores a 3 millones de dólares, según registros periodísticos de la época. A la par, crecían los torneos, las comunidades de jugadores y el intercambio entre fanáticos.
Incluso la escena competitiva dejó hitos: en 2017, el argentino Diego Casiraga se consagró campeón mundial en la categoría Máster del juego de cartas Pokémon, en Anaheim, California.
El boom pandémico y las cartas más valiosas
El verdadero salto exponencial llegó en 2020. Las subastas de cartas Pokémon en eBay crecieron más del 500%, con un promedio de cinco ventas por minuto. En el primer semestre de 2021, las publicaciones relacionadas aumentaron más de 1000%.
Las cartas más buscadas son las primeras ediciones, especialmente aquellas en excelente estado. En febrero de 2021, un Pikachu Illustrator se vendió por 375.000 dólares, convirtiéndose en la carta Pokémon más cara del mundo.
Nostalgia, influencers y especulación
Hay varios factores que explican este fenómeno. Por un lado, los niños que crecieron con Pokémon hoy son adultos con poder adquisitivo y un fuerte vínculo emocional con la franquicia. A eso se sumó la cuarentena, que impulsó el coleccionismo y el consumo online.
Pero el gran catalizador fueron los influencers. Streamings de aperturas de sobres, subastas en vivo y figuras como Logan Paul, que llegó a lucir un Charizard valuado en cientos de miles de dólares, empujaron la demanda a niveles inéditos.
Esto generó tensiones entre coleccionistas y especuladores, escasez de cartas y hasta incidentes en comercios. Grandes cadenas como Target llegaron a suspender la venta de cartas tras episodios violentos vinculados a la reventa.
Un mercado que no da abasto
Las empresas de autenticación y calificación de cartas también se vieron desbordadas. En algunos casos, los plazos de espera llegaron a un año. Los costos van desde 150 dólares en servicios express hasta 10.000 dólares para cartas de altísimo valor.
¿Burbuja o fenómeno duradero?
No está claro cuánto tiempo durará este auge ni si se trata de una fiebre pasajera impulsada por la pandemia. Lo cierto es que Pokémon sigue siendo una de las franquicias más valiosas del mundo y el mercado de cartas continúa activo.
Por eso, antes de descartar esas cartas guardadas en un cajón, conviene revisarlas: podrían valer mucho más de lo imaginado. Y, en el peor de los casos, siempre queda la posibilidad de volver a jugar y reencontrarse con un pedacito de la infancia.
Redacción: Diario Inclusión.










