La banca argentina atraviesa una transformación silenciosa pero decisiva, que busca dejar atrás la infraestructura tradicional para dar paso a ecosistemas de pago ágiles, interoperables y centrados en el usuario. El proceso fue destacado en el ciclo Innovation Espresso 2025, organizado por la empresa 2innovate, que cerró su gira regional en Buenos Aires con un mensaje claro: el futuro del sistema financiero dependerá de la capacidad de adaptarse a esta nueva era.
Pablo Pereyra Portugal, director de ingresos de la compañía, sintetizó el desafío: “La evolución del sistema financiero argentino requiere innovación, colaboración y una visión centrada en el usuario”. No se trata solo de sumar tecnología, sino de rediseñar la arquitectura transaccional y la cultura interna de bancos y fintechs.
La Argentina ofrece un terreno fértil para esta transformación gracias a su cultura de innovación, la capacidad operativa de la banca tradicional y un marco regulatorio que permitió avances como la interoperabilidad del código QR y la expansión de las transferencias inmediatas.
En el centro de esta evolución aparece la convergencia de rieles de pago, que busca unificar transferencias, QR, tarjetas y billeteras digitales en una sola plataforma. Este modelo reduce costos, simplifica la operación y permite lanzar nuevos servicios digitales en semanas en lugar de años, una ventaja clave en un mercado donde el usuario adopta nuevas formas de pago con rapidez.
Plataformas como Frame Banking, desarrollada por 2innovate, permiten a los bancos desacoplarse de sistemas legados y operar con mayor flexibilidad. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial (IA) se perfila como el cerebro de este ecosistema, aplicándose no solo a la detección de fraude, sino también a la orquestación inteligente de pagos y la automatización de procesos internos.
La IA permitirá decidir en tiempo real el mejor riel para procesar una transacción, equilibrando costos y tiempos de respuesta. Además, agilizará tareas de back-office como conciliaciones y liquidaciones, liberando recursos para mejorar la experiencia digital y diseñar nuevos servicios.
El reto, sin embargo, no es solo tecnológico. Pereyra Portugal subrayó que el cambio más profundo es cultural: pasar de medir el valor por el spread financiero a enfocarse en la velocidad y la experiencia del usuario. La infraestructura deja de ser un costo y se convierte en un activo estratégico.
La Argentina se posiciona como un hub regional de innovación financiera, con ejemplos como el QR interoperable, la plataforma Modo y el liderazgo de Mercado Pago. Su capacidad de adopción rápida convierte al país en un laboratorio natural para escalar soluciones hacia toda América Latina.
✍️Redacción Diario Inclusión










